La confianza: un elemento tácito, pero imprescindible para innovar

Leyendo un artículo sobre la relación entre confianza e innovación encontré una interesante reflexión: muchos creen que la confianza va de la mano con la transparencia, sin embargo, es lo opuesto1.  De acuerdo con Rachel Botsman, profesora de Oxford, requerir transparencia significa que se está en un contexto de muy baja confianza. Por el contrario, es bastante evidente que la confianza es una condición habilitante para la innovación desde que ésta implica incertidumbre y será más crítica en procesos de innovación altamente colaborativos. De hecho, se puede encontrar literatura en la que confianza y capital social son sinónimos, poniendo en relieve la importancia de la conexión y cooperación en la aceleración de la innovación. 

Si revisamos los roles o ámbitos relacionados a la innovación podremos deducir que la confianza es un elemento silencioso, pero nunca ausente:

  • Cuando se adquiere, incorpora o implementa una innovación, sobre todo si suponen un cambio significativo en la forma de hacer las cosas;
  • Cuando se desarrolla una innovación, por la inversión de recursos en un contexto de incertidumbre (con poca confianza la mayoría de las innovaciones tienden a ser incrementales);
  • Cuando se quiere generar ambientes creativos e innovadores, para que las personas se sientan seguras y puedan hacerse preguntas atípicas, cuestionar forma de hacer las cosas y soltar ideas locas.

Podemos entonces dar por sentado el rol de la confianza en el proceso de generar valor, sin embargo, no podemos dar por sentado que existe de antemano. Si en innovación lidiamos con posibilidades ¿cómo depositar nuestra esperanza en algo cuando no hay del todo certezas y el conocimiento se va generando en el proceso? Existen cuatro características que son capaces de conectar con las emociones para que podamos considerar a alguien, persona natural o jurídica, como confiable: (i) competencia (conocimientos, habilidades y experiencia), (ii) consistencia a lo largo del tiempo, (iii) capacidad de generar empatía, e (iv) integridad. Dos de estas cuatro características requieren tiempo para validarse y es por ello que la confianza requiere ser construida.

Finalmente, no debemos pasar por alto algo que ocurre en todos los aspectos de la vida cuando hablamos de confianza: construirla es difícil, pero recuperarla lo es mucho más. Si en innovación se promueve la tolerancia a fallar, aquí aparece la excepción a la regla.


1https://www.i-cio.com/big-thinkers/rachel-botsman/item/the-symbiotic-relationship-between-trust-and-innovation

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