En innovación solemos caer, casi por reflejo, en la tentación de hablar de soluciones. Nuevas tecnologías, startups innovadoras, pilotos, herramientas digitales. Todo eso es atractivo, tangible y fácil de comunicar. Sin embargo, uno de los desafíos más complejos —y también más importantes— ocurre mucho antes de ese momento: entender y caracterizar correctamente el reto.
Caracterizar un reto no es simplemente enunciarlo. Decir “necesitamos reducir costos”, “mejorar la seguridad” o “optimizar un proceso” suele ser solo el punto de partida. Los desafíos reales son más profundos, multifactoriales y, muchas veces, incómodos de desarmar. Exigen tiempo, conversaciones honestas, revisión de datos y la disposición a aceptar que el problema inicial puede no ser el correcto. En minería, donde las decisiones tienen impacto directo en la seguridad, la continuidad operativa y la inversión, una mala definición del reto suele traducirse en soluciones que funcionan en el papel, pero no generan impacto en la operación.
Por esa razón, este año en el Hub estamos poniendo especial énfasis en profundizar en los retos antes de salir a buscar soluciones. Esto implica dedicar más tiempo a entender el contexto operativo, las restricciones reales, las variables críticas y los actores involucrados. Pero, sobre todo, implica algo clave: definir un dueño del reto, una persona o equipo que actúe como abanderado, que conozca el problema desde la operación y que tenga la responsabilidad —y la convicción— de impulsar el proceso de innovación de inicio a fin.
La figura del dueño del reto marca una diferencia sustantiva. No solo ayuda a formular mejores preguntas, sino que asegura continuidad, foco y sentido de urgencia. Es quien valida hipótesis, prioriza, toma decisiones y conecta la innovación con la realidad del día a día. Sin ese rol claro, muchos esfuerzos se diluyen, cambian de dirección o pierden tracción en el camino.
Innovar no es correr detrás de la última tecnología ni acumular pilotos. Innovar es atreverse a mirar el problema con mayor profundidad, asumirlo como propio y trabajar colaborativamente para resolverlo. En un entorno tan desafiante como el minero, caracterizar bien el reto y contar con un abanderado no es un paso previo al proceso de innovación: es una de las decisiones más estratégicas para que esa innovación realmente ocurra y genere impacto.
Pía Torres Osores
Gerente de innovación del Hub de Innovación Minera del Perú
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