Comunicar para colaborar: cuando el mensaje habilita (o bloquea) la innovación

Muchas veces pensamos que innovar depende de tener buenas ideas o soluciones. Y sí, eso importa, pero en la práctica, la innovación suele avanzar (o frenarse) por algo mucho más cotidiano: cómo nos comunicamos.

En organizaciones donde participan muchas personas, áreas y equipos, es normal que la información se quede en ciertos espacios. No por falta de interés, sino porque el día a día nos empuja a priorizar lo urgente. Ahí, casi sin darnos cuenta, aparecen los silos y las oportunidades dejan de circular como podrían.

Cuando la comunicación fluye de manera clara y a tiempo, pasan cosas buenas. Las iniciativas se entienden mejor, las miradas se complementan y la colaboración se vuelve más natural. Compartir qué se está explorando, qué ideas están tomando forma o qué soluciones ya están en marcha permite sumar valor y evitar que cada uno avance por su cuenta.

En un ecosistema colaborativo como el que impulsamos desde el Hub, esto cobra aún más sentido. La innovación no ocurre en un solo lugar ni con un solo actor. Empresas, equipos internos, innovadores, la academia y actores internacionales avanzan en paralelo, y es la comunicación la que permite que esos caminos se encuentren, se conecten y se potencien.

Algo similar ocurre con los espacios que abrimos para aprender, conectar para innovar o compartir experiencias. Un mismo mensaje puede no resonar con todos los perfiles, pero puede ser clave para áreas que no siempre están en la primera línea de difusión. Cuando la información se mueve de manera transversal dentro de las organizaciones, las oportunidades encuentran a las personas correctas, la colaboración se amplifica y el impacto crece.

Y sí, a veces todo esto se juega en cosas tan simples como un correo. Un mail enviado a tiempo, reenviado a quien podría interesarle, o una breve nota contando “esto está por empezar” puede marcar una gran diferencia. Del mismo modo, avisar cuando algo ya no es de interés, se despriorizó o finalmente se descartó también es parte de una buena comunicación. Cerrar el loop, dar feedback y decir en qué quedó una iniciativa —incluso cuando la respuesta es no— genera confianza, orden y es algo que los innovadores valoran enormemente.

En el Hub creemos que innovar juntos empieza por comunicarnos mejor. Tal vez la invitación sea esa: contar un poco más lo que estamos haciendo, compartir antes, avisar a tiempo y no dejar conversaciones abiertas. Lo pequeño, cuando se hace a tiempo, cambia todo. Porque cuando el mensaje habilita, la colaboración ocurre. Y cuando la colaboración ocurre, la innovación deja de ser un esfuerzo individual para convertirse en un logro compartido.


Valeria Ventura Mantilla
Gerente de Comunicación, Cultura y Administración del Hub de Innovación Minera del Perú
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