La industria del cemento tiene como gran reto, al igual que otras industrias, el poder dismunir su huella ecológica. Hace unos días vi un mini reporte de DW Noticias, donde se menciona que las cementeras tienen un uso intensivo de energía y que sus emisiones de CO₂ se han duplicado en los últimos 20 años, impulsadas principalmente por el crecimiento acelerado de la demanda a nivel mundial. Dimensionando este incremento, si la industria cementera fuera un país, sería el tercer mayor emisor del mundo, solo detrás de China y Estados Unidos.
Las emisiones del cemento provienen principalmente de dos fuentes: el proceso químico del clínker, el cual se obtiene al calcinar caliza a temperaturas cercanas a los 1,450 °C y el uso intensivo de energía térmica;. En este proceso no solo se libera CO₂ por el uso de combustibles, sino también por la propia descomposición química del carbonato de calcio.
¿Y porque no se aplican energías renovables? Aunque estas han avanzado en diferentes sectores, aún no son suficientes para cubrir los requerimientos térmicos continuos y de alta intensidad que demanda la producción tradicional del cemento. Esto hace que la transición energética en el sector cementero sea más compleja que en otros rubros industriales.
Residuo clave de la industria minera para las cementeras
El uso de relaves secos como materia prima en la fabricación de cementos y materiales cementicios representa una oportunidad concreta para:
- Reducir la extracción de materias primas vírgenes.
- Disminuir el volumen de relaves almacenados.
- Avanzar hacia modelos productivos más circulares e integrados entre minería y construcción.
Además, al tratarse de relaves previamente desaguados, se mejora la seguridad, la logística y la viabilidad técnica para su incorporación en procesos industriales. Desde hace varios años, el sector minero viene impulsando investigaciones y pruebas piloto con el objetivo de avanzar hacia escenarios de cero relaves y habilitar su uso en otros sectores productivos. Sin embargo, uno de los principales desafíos sigue siendo la ausencia de un modelo económico que libere a las empresas mineras de la gestión directa de la valorización y comercialización de estos materiales. A ello se suma la alta variabilidad entre relaves, lo que dificulta la estandarización de procesos y soluciones replicables.
Como resultado de esta articulación, en el último año la Pontificia Universidad Católica del Perú, junto a Nexa Resources, obtuvo financiamiento para un proyecto enfocado en geopolímeros, con avances concretos en la conversión de relaves en materiales cementicios. Asimismo, Compañía de Minas Buenaventura, desde una de sus operaciones, ha obtenido un fondo de ProInnóvate para ejecutar procesos de desulfuración en efluentes y relaves, dando un paso relevante hacia su valorización y uso sostenible. Es por ello que desde el Hub de Innovación Minera del Perú queremos cumplir un rol articulador entre la industria, la academia y startups, promoviendo la postulación conjunta a fondos de investigación y desarrollo que permitan construir líneas de trabajo de largo plazo orientadas a resolver estos retos.
Angela Acosta Viñas
Ejecutiva de proyectos del Hub de Innovación Minera del Perú
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