Las ideas están, ¿y los espacios?

Cuando se habla de innovación, muchas veces pareciera que el principal problema es la falta de ideas. Sin embargo, durante estos meses en el Hub he podido ver algo distinto.

En diferentes reuniones con universidades, innovadores y otros actores del ecosistema, me llamó la atención el interés que existe por participar, aportar y generar nuevas oportunidades de colaboración. Muchas veces no se trata de proyectos terminados, sino de personas que vienen trabajando propuestas y buscan una oportunidad para compartirlas o llevarlas un paso más allá.

Eso me hizo pensar que innovar no siempre empieza con una gran solución. A veces empieza cuando una idea encuentra las condiciones adecuadas para seguir desarrollándose.

Y ahí es donde los espacios de articulación cumplen un rol especialmente importante. No porque entreguen respuestas inmediatas, sino porque permiten conectar capacidades, intereses y necesidades que, de otra manera, difícilmente se encontrarían.

Un ejemplo de ello es CoLab, un nuevo modelo de trabajo que estamos impulsando desde el Hub junto con universidades como la UNI, PUCP y UTEC. A partir de desafíos identificados en el sector, las universidades pueden presentar propuestas de solución que luego son evaluadas por las empresas mineras. Esta iniciativa busca acercar el conocimiento de la academia a necesidades reales de la industria y generar oportunidades de colaboración.

De la misma manera, el Premio Innova TI busca dar visibilidad a proyectos y propuestas desarrollados por universidades e institutos, permitiendo que puedan ser conocidos por empresas y actores del sector. Iniciativas como estas muestran que muchas veces las ideas ya existen; lo importante es contar con espacios que permitan conectarlas con necesidades reales.

Y es justamente en esos espacios donde empiezan a surgir nuevas oportunidades. Una conversación puede abrir la puerta a una colaboración, un proyecto puede despertar el interés de una empresa o una idea que parecía lejana puede dar un paso más hacia su aplicación. No siempre se obtiene un resultado inmediato, pero muchas veces es ahí donde una idea encuentra el impulso, las conexiones o las oportunidades que necesita para seguir avanzando.

Más que preguntarnos si existen ideas, también vale la pena reconocer la importancia de seguir creando espacios donde esas ideas puedan desarrollarse. Porque muchas veces el primer paso no es tener la solución, sino encontrar el espacio para empezar a construirla.


Nelsi Flores Salazar
Consultora externa
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